Restaurante Alma de Toledo, donde convive el pasado de tres culturas

El Alma de Toledo. Un nuevo restaurante que pretende unir las tres culturas que vivieron en la misma ciudad bajo el lema de “el alma no entiende de culturas”. Un espacio rehabilitado cuyo origen se remonta al siglo XII y una oferta gastronómica donde podemos elegir platos cristianos,  árabes o judíos junto a una selección vegetariana. Un lugar con buena ambientación y una gran idea.

Cuando pasé junto a la entrada me llamó la atención el patio interior que apenas se entreveía desde la calle. Quise darle una oportunidad al lugar por la originalidad de la carta y la aparente decoración.

Junto a una amiga, decidimos elegir un plato de cada cultura para así poder probar más variedad. Nuestra elección fue: Ensalada alma de Toledo, humus con falafel y cuscús de pollo, catalogados como plato cristiano, plato árabe y plato sefardí en el mismo orden.

La ensalada alma de Toledo incluía brotes tiernos, queso, dátiles, frutos secos y vinagreta de frutos del bosque. Todo sea dicho, llamaba la atención la unión de esos sabores por el contraste entre el dulce de los dátiles y la vinagreta y el toque salado del queso. Sin embargo, aunque podría haber sido una delicatessen para el paladar, ni los dátiles ni la vinagreta quedaron bien integrados con los demás ingredientes.

En cuanto al humus con falafel y al cuscus de pollo, contaban con un sabor más que aceptable, aunque yo he probado estas recetas con más autenticidad en otros restaurantes. La cantidad que sirven es más que suficiente, pero lo cierto es que la idea inicial del establecimiento y el menú difieren del resultado final.

Como punto a favor diré que al acabar nos dieron té moruno y dos pastas árabes como invitación de la casa.

Hay quien dice que este restaurante es mejor en cuanto a tes y aperitivos que para comer, algo que debo citar tras ver la carta y comprobar la variedad de bebidas. Os recomiendo este lugar si buscáis en Toledo comer diferente y estar ambientados en el interior de un patio antiguo. Ahora bien, no esperéis encontrar la comida auténtica cristiana, árabe y judía, porque aunque la idea en si es reseñable, no cumplió mis expectativas aun cuando la de otras personas sí. Se dice que todo es cuestión de probar y ver por uno mismo, ¿no?



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